Durante dos jornadas, jóvenes del programa “Construyete con propósito y con poder” recorrieron espacios institucionales, culturales, históricos y productivos de Mendoza. La propuesta de Fundación Ser y Hacer demuestra que aprender también es viajar, mirar otros mundos, hacer preguntas y descubrir nuevas posibilidades para el futuro.

Hay aprendizajes que no entran en una hoja, que no se explican solo con una clase y que difícilmente se olvidan. Se viven caminando un edificio histórico, escuchando a un legislador, recorriendo una fábrica, entrando por primera vez a un teatro o mirando una ciudad desde otro lugar.
Con ese espíritu, 31 jóvenes de Malargüe participaron de un viaje educativo a Mendoza organizado por la Fundación Ser y Hacer, en el marco del programa “Construyete con propósito y con poder”. La experiencia se desarrolló los días jueves 6 y viernes 7 de agosto de 2026, con el acompañamiento de cuatro docentes de la institución: Rodolfo Arce, a cargo de la coordinación general, Verónica Bunsters, Cristina Chaile y Belén Cabús.
El objetivo fue claro: ofrecer a los jóvenes una experiencia concreta de aprendizaje fuera del aula, conectándolos con espacios institucionales, culturales, históricos y productivos de la provincia. Para muchos, estos viajes significan mucho más que una salida: son la posibilidad de descubrir lugares, personas, profesiones, historias y oportunidades que ayudan a imaginar un futuro más amplio.
La delegación partió desde la Plaza San Martín de Malargüe en la madrugada del jueves, en unidades de Expreso Payún, empresa malargüina que acompaña los recorridos de Fundación Ser y Hacer desde hace tres años.
La primera actividad fue en la Legislatura de Mendoza. Allí, los participantes realizaron una visita guiada y compartieron distintas instancias formativas. En primer lugar, mantuvieron un encuentro con la diputada provincial Jimena Cogo, quien explicó cómo se elabora una ley, cuáles son sus etapas, cómo funcionan las comisiones, de qué manera se vota y cómo se organiza el trabajo interno de la Cámara de Diputados.
Luego, los jóvenes participaron de un encuentro con la legisladora Sol Salinas, quien reflexionó sobre la importancia de involucrarse desde edades tempranas en los grandes temas provinciales y nacionales. Su mensaje invitó a mirar la política más allá de las identidades partidarias, como una herramienta de participación ciudadana, diálogo y construcción responsable. También habló sobre el rol de las redes sociales y la necesidad de sostener debates con información, respeto y compromiso.

En la Legislatura, la senadora provincial por Malargüe, Jesica Laferte, organizó un desayuno para la delegación y generó un espacio cercano de intercambio. Desde Fundación Ser y Hacer se agradece especialmente su gestión para hacer posible por tercer año consecutivo la visita.
Durante la recorrida, los jóvenes conocieron la biblioteca, la Sala de los Gobernadores y el Salón de los Pasos Perdidos. Allí pudieron acercarse a la historia institucional de Mendoza a través de los cuadros de gobernadores y vicegobernadores que forman parte del patrimonio legislativo. La historia dejó de ser solo un contenido escrito para convertirse en una experiencia visual, concreta y compartida.



El recorrido continuó en el Espacio Contemporáneo de Arte Elina Molinelli, frente a la Plaza San Martín de la Ciudad de Mendoza. En el ECA, los jóvenes visitaron muestras vinculadas al arte mendocino, entre ellas “Quesada por Quesada”, una exposición homenaje al maestro Luis Quesada. La visita permitió abrir conversaciones sobre identidad, expresión artística, memoria y territorio, estableciendo también puentes con el arte de Malargüe y la obra del artista de nuestro Monumento al Criancero.




La primera jornada cerró con una experiencia cultural muy especial: el concierto Candlelight “El Señor de los Anillos”, realizado en el Teatro Selectro. En una sala iluminada por velas, un cuarteto de cuerdas interpretó música inspirada en la reconocida saga fantástica. Para los jóvenes, fue una oportunidad de acercarse a un formato artístico distinto, sensible y envolvente, donde la música se transformó en una forma de viajar también con la imaginación.

El viernes, la agenda comenzó con una visita guiada a la fábrica de alfajores Entre Dos, una empresa mendocina que logró posicionarse como marca referente de productos premium en la República Argentina. Allí, los participantes conocieron la planta y escucharon una charla sobre el crecimiento de la empresa, desde una idea nacida en una cocina familiar hasta convertirse en un emprendimiento con más de 50 sucursales en el país.
Esa visita tuvo un valor especial: mostró que los proyectos pueden empezar pequeños, pero crecer con trabajo, visión, calidad y constancia. Para jóvenes que están construyendo su propio camino, conocer de cerca una experiencia productiva concreta ayuda a pensar el futuro desde otro lugar.

Más tarde, la delegación visitó el Memorial de la Bandera del Ejército de los Andes, ubicado en el Centro Cívico de Mendoza. Allí se profundizó en el legado sanmartiniano y en la importancia histórica de uno de los símbolos más valiosos de la provincia.

La agenda también incluyó una charla en CASEMMZA, la Cámara de Servicios Mineros de Mendoza. La exposición estuvo a cargo del abogado Carlos Ferrer, presidente de la entidad, y permitió acercar a los jóvenes a una actividad estratégica para el desarrollo productivo provincial y especialmente relevante para Malargüe.

El último tramo del viaje fue en el Cerro de la Gloria. La visita guiada estuvo a cargo de Lucas Colombarini, joven presidente de la Asociación Sanmartiniana Cerro de la Gloria, quien además brindó una charla sobre liderazgo y valores. En ese espacio histórico, los jóvenes pudieron conectar pasado, presente y futuro: la memoria de quienes construyeron la Nación, el valor del esfuerzo colectivo y la necesidad de asumir protagonismo en sus propias vidas.

La delegación regresó a Malargüe durante la noche del viernes. Volvieron cansados, pero con una mochila cargada de imágenes, ideas, preguntas, conversaciones y aprendizajes.
Durante el desarrollo del viaje también se trabajó de manera muy significativa la conciencia de grupo. La convivencia durante dos jornadas intensas permitió que los jóvenes compartieran experiencias, desafíos y momentos de aprendizaje que fortalecieron los vínculos entre ellos. Se generaron lazos de amistad, compañerismo y apoyo mutuo, algo fundamental en este tipo de propuestas, donde la integración no solo acompaña el proceso educativo, sino que lo potencia. Para Fundación Ser y Hacer, estos espacios son clave: no solo se aprende sobre el mundo, sino también a convivir, respetarse y construir comunidad, entendiendo que los vínculos entre pares son parte esencial del crecimiento personal y colectivo.
Para Fundación Ser y Hacer, este viaje confirma una convicción profunda: la educación por experiencia transforma. No reemplaza la escuela ni los contenidos formales, sino que los complementa, los vuelve visibles y los conecta con la vida real.
Cuando un joven entra a la Legislatura, comprende que las leyes no son algo lejano. Cuando recorre una fábrica, descubre que una idea puede convertirse en trabajo. Cuando visita un memorial o el Cerro de la Gloria, entiende que la historia también le pertenece. Cuando escucha música en un teatro, amplía su sensibilidad. Cuando viaja, pregunta y comparte, empieza a mirar más allá de los límites conocidos.
Estas experiencias son posibles gracias al compromiso de docentes, familias, instituciones, empresas, legisladores, organizaciones y personas que creen que invertir en jóvenes es invertir en futuro.


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