En un emotivo acto realizado en el Salón Azul de la Legislatura provincial, la Cámara de Diputados entregó un reconocimiento a la Fundación Ser y Hacer por su aporte a la formación integral y al liderazgo juvenil.

La Fundación Ser y Hacer recibió este jueves 5 de noviembre un reconocimiento de la Honorable Cámara de Diputados de Mendoza por su labor educativa, social y comunitaria en Malargüe. La ceremonia, realizada en el Salón Azul de la Legislatura provincial, fue mucho más que la entrega de una distinción institucional: representó un reconocimiento a una historia de compromiso con la formación de jóvenes que comenzó hace casi tres décadas.

La iniciativa fue impulsada por la diputada provincial Jimena Cogo y aprobada por la Cámara el 19 de agosto de 2026. La resolución destaca el aporte de la Fundación a la formación integral, el arraigo y el desarrollo del liderazgo juvenil.

El acto comenzó a las 11 con palabras de la legisladora, quien, visiblemente emocionada, recordó a Eduardo Araujo, fundador del Diario Digital Ser y Hacer y quien, junto a Verónica Bunsters, dio origen a la Fundación.

Su recuerdo marcó uno de los momentos más sensibles de la ceremonia y permitió recuperar el sentido de un proyecto nacido de una convicción compartida: que los jóvenes necesitan oportunidades para descubrir sus capacidades, construir sus propios caminos y participar activamente en la vida de su comunidad.

En sus palabras, Cogo expresó: “Este es un reconocimiento a la trayectoria social que la Fundación Ser y Hacer de Malargüe está llevando hace muchísimos años. Es una actividad loable porque le muestra a los jóvenes adolescentes del departamento un nuevo mundo, en la búsqueda de sus propósitos y en su sentido de vida. Para nosotros, para los malargüinos, es sumamente importante porque abre puertas para los jóvenes”.

La diputada añadió: “Necesitamos jóvenes que sepan que hay un mundo grande por descubrir, experiencias por las cuales pueden apostar porque no todos somos iguales y cada uno tiene un propósito de vida y un camino por descubrir. La fundación, a través de ese trayecto les da la posibilidad de descubrir esos propósitos. Hay mucho trabajo y muchas personas queridas que han transitado este trabajo. Estás dejando huellas Verónica”.

Una historia que comenzó mucho antes

Para Verónica Bunsters, fundadora y presidenta de la institución, la distinción tiene un significado profundamente personal.

“La Fundación Ser y Hacer es la culminación de una vida dedicada casi por completo al fomento de la participación y el liderazgo juvenil. Un camino que comenzó alrededor de 1998, como voluntariado en la Municipalidad de Malargüe, desde el Programa Departamental de Prevención de Adicciones, y que continuó con experiencias como Eco Club y Escuela de Líderes”, expresó.

“La Fundación Ser y Hacer no es más que la concreción de mi propósito de vida en una institución que, sin lugar a dudas, me trasciende”, manifestó.

Esa trayectoria también estuvo presente en las palabras de la senadora provincial Jésica Laferte, quien durante su juventud formó parte del Programa de Prevención de Adicciones. La legisladora recordó a decenas de jóvenes que participaron de aquellas iniciativas y el acompañamiento recibido durante etapas importantes de sus vidas.

Su intervención permitió dimensionar una tarea cuyos resultados no siempre pueden medirse inmediatamente, pero que permanece en las personas y en sus vínculos con la comunidad.

Cuando contar la realidad dejó de ser suficiente

La creación de la Fundación estuvo estrechamente vinculada a la historia del Diario Digital Ser y Hacer.

Después de 15 años dedicados a informar sobre la realidad de Malargüe, el medio decidió ampliar su compromiso comunitario. Ya no se trataba solamente de contar lo que sucedía, sino también de generar oportunidades concretas para contribuir a transformar esa realidad.

Así nació la Fundación Ser y Hacer, que en abril de 2024 puso en marcha Constrúyete con Propósito y con Poder, un programa anual de educación no formal destinado a jóvenes del departamento.

A través de encuentros, talleres y experiencias educativas, la propuesta trabaja sobre autoconocimiento, gestión emocional, comunicación, liderazgo, educación financiera, ciudadanía y construcción de proyectos de vida.

Su Informe de Impacto 2024–2026 permite dimensionar el camino recorrido: 121 jóvenes ingresaron al programa durante sus tres primeras generaciones y se registraron aproximadamente 2.210 participaciones estudiantiles en experiencias educativas realizadas en escuelas de Malargüe.

Además, 19 egresados continúan vinculados voluntariamente con la institución. Cinco jóvenes relacionados con sus programas fueron elegidos presidentes de centros de estudiantes durante los últimos dos años y otros 13 son Abanderados de la Paz.

Son resultados que reflejan una propuesta orientada no solamente a la formación personal, sino también a promover la participación y el compromiso comunitario.

Un reconocimiento que pertenece a muchos

Durante la ceremonia, Bunsters dedicó especialmente el reconocimiento a los jóvenes que eligen la Fundación como espacio de aprendizaje y pertenencia, y a los voluntarios que cada sábado ofrecen su tiempo para sostener las actividades.

También agradeció a las empresas que acompañan económicamente el proyecto, a los profesionales que comparten sus conocimientos y a las familias que confían en la propuesta.

Hubo un reconocimiento particular para las escuelas secundarias de Malargüe, que permiten desarrollar talleres y experiencias educativas con sus estudiantes, y especialmente para la Escuela Técnica Minera, que abre sus puertas cada sábado para el funcionamiento del programa.

La presidenta destacó que, con el paso del tiempo, la Fundación dejó de ser solamente el proyecto de sus impulsores para convertirse en una verdadera construcción comunitaria.

Una red de jóvenes, voluntarios, docentes, familias, profesionales, instituciones y empresas que comprendieron el valor de generar espacios de formación y acompañamiento para las nuevas generaciones.

La ceremonia contó con la presencia de representantes del voluntariado, jóvenes de Malargüe, integrantes de la casa de Malargüe en Mendoza y Sandra Aloisis, embajadora madrina de Mil Milenios de Paz. También participaron la senadora Jésica Laferte y la diputada Stella Huczak.

La Fundación, reconocida además como Embajada de Paz por Mil Milenios de Paz, continúa proyectando nuevas propuestas para acompañar a sus egresados y ampliar su participación en iniciativas comunitarias.

El reconocimiento legislativo llega cuando la institución transita sus primeros tres años de trabajo efectivo y comienza a mostrar resultados concretos.

Pero también reconoce algo que empezó mucho antes: la decisión de dedicar tiempo, conocimientos y esfuerzos a acompañar a los jóvenes mientras descubren quiénes quieren ser y qué pueden aportar a los demás.

Porque detrás de cada programa, de cada sábado compartido y de cada experiencia educativa hay una convicción que ha acompañado a Ser y Hacer desde sus orígenes: el futuro de una comunidad también se construye con las oportunidades que ofrece a sus jóvenes.